La onda expansiva engendrada por los crímenes terroristas ha producido miles de cerimonias religiosas e interreligiosas en las iglesias y las mezquitas. Con otros actos, en las plazas o frente a las alcaldias, nuestros conciudadanos han rendido homenaje al padre J.Hamel. Hay en todo esto una bella y fuerte respuesta a la supuesta guerra de religión.
Esa necesidad de encontrarse, hablarse, deshacerse de angustias y de miedos, reflexionar juntos, reafirmar la solidaridad ¡Es una fuerza! Es bueno y necesario abrir unos espacios, unos "trayectos" para el pensamiento. Pensar para entender. Entender para hablar y actuar de manera correcta. No para dar excusas sino para buscar, juntos, las condiciones que permitirán acabar con la pesadilla que está enlutando los pueblos del mundo y nos enluta con un ritmo insostenible.
Enemigo del pensamiento, adversario de la razón, el fanatismo integrista confunde los espiritus, siembra el miedo y derrama sangre, obstruye el entendimiento, incita al odio, impulsa las amalgamas para dividir, oponer hasta el enfrentamiento. Ubicándose en ese mismo terreno, los responsables políticos le están haciendo un pésimo servicio a la razón y a la República.
Algunos lo hacen con el mismo tono guerrerista que tenian cuando abogaban para que Francia se aliste detrás de la bandera del imperio norte-americano contra Irak, después de haberlo hecho en Afganistán. Son los mismos quienes, desde el aire, han dislocado a Libia con bombas y esparcido las metástasis que estan infectando a Africa.
Negarse a reconocer esas faltas graves y negar la complejidad de la situación para salvaguardar sus intereses electorales es indigno e irresponsable. Declarar el estado de guerra, autoproclamarse jefe de guerra sin ayudar a comprender los problemas que enfrentamos es tambien una aventura peligrosa. Es criminal continuar el mercado fructífero de las armas con unos paises quiénes, bajo el radar, ayudan al ejército del terrorismo. De esta guerra, no se dibuja ninguna perspectiva de paz. El Papa ha tenido razón de proclamar que "el mundo está en guerra porque ha perdido la paz".
De las profundidades lejanas de estas guerras surgen unos monstruos amamantados con una larga y tumultuosa historia de dominaciones, saqueos, destrucciones, con unos intereses geostratégicos cuyos humos apestan a petroleo, armas y dinero. ¡No se trata aquí de ninguna justificación, mucho menos de complacencia! Es solo la constatación de que los grupos terroristas son evidentemente la consecuencia directa de esta historia y que el imperio está en su origen, primero por haber destruido las fuerzas democráticas en estos paises, luego inflando el "resentimiento" con la destrucción de los Estados y de las sociedades políticas.
Responder a cada atentado con el anuncio del aumento de los golpes de una coalición que se "auto-organiza" fuera de la Organización de las Naciones Unidas, solo echa leña al fuego y da argumentos a los fanáticos que afirman su voluntad de vengar la arrogancia occidental que no para de recordar las prácticas de mantenimiento del orden de los colonizadores.
Esto no significa para nada que habria que dejarlos hacer. Es únicamente con una combinación de esfuerzos diplomáticos y políticos sin precedentes, con una coalición mundial que accompañe el desplegamiento militar, que se podria empezar a cambiar la situación. Pero estos esfuerzos tendrian que estar obligatoriamente acompañados de nuevos actos, en particular el lanzamiento, en el Cercano Oriente y en el Oriente Medio como en Africa, de proyectos de co-desarollo humanos, sociales y medioambientales solidarios.
Solo un conjunto de acciones puede acabar con el terrorismo fondamentalista. De la misma manera, responder en el interior del país con unos anuncios sucesivos de medios de represión, aunque esten indispensables en el instante, puede conducir a la agravación de la situación, hasta la multiplicación de los motivos de radicalización,
Es indispensable dejar de esparcir el ácido de la estigmatización sobre unas partes de la sociedad tan ignoradas, menospreciadas y olvidadas. Mejor habria que empeñarse a recoser el tejido social y cultural, a reducir el mal estar de cientos de miles de conciudadanos, particularmente los jóvenes.
Estamos llamados a hablarnos, a trabajar sobre la confianza y el reconocimiento de cada una y cada uno, sin importar el lugar donde viven, por un acceso igualitario a la escuela, a la salud, a la cultura, al trabajo y a la formación. Eso nos lleva de nuevo a la necesidad de dar una vida real a los ideales de la República, en dirección opuesta a las opciones de austeridad y de destrucción de los servicios públicos. ¡Hablemos, debatemos, intercambiemos por todas partes! ¡Unamonos para construir nuevos dias felices en todos los lugares en donde vierte la vida!
En pocas semanas, la Fiesta de la Humanidad va a ser uno de esos lugares llamados por las circonstancias a tener la mayor repercusión pública posible. Será la Fiesta por la Paz y la Fraternidad.
Traduction : C.Marchais Si encuentras un error de sintaxis, redacción u ortográfico en el artículo, selecciónalo y señalalo en los comentarios ¡Muchas gracias!
Despues de la entrevista publicada en Politis el jueves 21 de julio "Daesh nos impide ver que el mayor problema es político", continuo la traducción de las palabras del psicoanalista R.Gori porque me ayuda a pensar. Aquí va la entrevista publicada en L'Humanité de este miercoles 27 de julio.
Despues de Niza y del 14 de julio, de los ataques en los transportes y en un festival de música en Alemania, ahora ocurrió en la Iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, cerca de Rouen... ¿Usted como reacciona frente a esas dos últimas semanas del horror?
ROLAND GORI: Mi sentimiento, primero, es de tristeza y de aturdimiento. Aunque no estoy sorprendido. Estoy triste porque esa idea de personas degolladas durante un momento de recogimiento, de esperanza y de promesa es horrible y aterrador. Estoy aturdido porque hay un choque. Las palabras y todo lo que se pueda decir, estan muy por debajo de la emoción. Pero no estoy sorprendido, ya lo habia dicho y escrito. Esta forma de djihadismo, que finalmente es una guerra extrema contra Occidente en general, y contra Europa en particular, considerada como el vientre blando, hace parte de una estrategia teorizada por Abu Mussab Al Suri a finales del 2004. Convocó una especie de revolución mundial islamista de todas las poblaciones musulmanas contra las otras poblaciones. Es un llamado a la guerra civil al nivel mundial, una nueva estrategia que utiliza a los autóctonos para golpear y hacer caer los gobiernos liberales en Europa o más tiránicos en otros lugares, hasta gobiernos de otras orientaciones mulsumanas, por ejemplo de los chiitas o de los hermanos musulmanes. Esta estrategia se ha puesto en práctica desde hace más de diez años con algunos éxitos en la fábrica del terror.
¿En que consiste esta fábrica del terror?
Es el desafio lanzado a todos los gobiernos alrededor del planeta: una fábrica del terror que surge desde lo ordinario. El procurador Molins lo llamaba el "terrorismo de proximidad", yo hablaria más bien de algun tipo de "uberización" de las técnicas de destrucción, de aniquilamiento y de terror. Cualquier persona puede coger cualquier objeto transformandolo en arma de guerra. El horror puede surgir en cualquier punto del planeta y en cualquier momento de la existencia. En el paseo de los Ingleses durante los fuegos artificiales, en las terrazas de los bares, en los conciertos, en una iglesia, etc... Cualquier lugar banal puede convertirse en escena de tragedia. Es una manera de desestabilizar tanto a los ciudadanos como a los gobiernos. Segurizar las sinagogas, las iglesias, las mesquitas, las escuelas, los hospitales... Al final, ¡se va a segurizarlo todo! Y al mismo tiempo, nada puede estar totalmente asegurado porque el horror puede brotar en cualquier punto de la vida cotidiana. ¡Esto es el terror! El terror no es la misma cosa que un miedo que tiene una causa objetiva y que puede movilizar una preparación para enfrentarlo. Cuando uno coge su coche, puede tener una disposición psíquica de vigilancia y de preparación para enfrentar un peligro más o menos grande. Pero aquí, lo más desestabilizador es que una amenaza llega a cualquier momento del dia o de la noche, en cualquier lugar, por cualquier persona y con cualquier cosa. Hay que comprender bien la dimensión del desafio político general lanzado a la democracia en particular, el desafio lanzado a una sociedad de la mercancia y del espectáculo.
¿Estos atentados nos estan llevando en una agenda que ya no controlamos?
Bien vemos como los medios y los políticos estan acorralados en una estrategia de la emoción y de la reacción inmediata. Podemos preguntarnos hasta qué punto se está cayendo en la trampa tendida por Daesh. El presidente de la República, el primer ministro, el ministro del interior ¿porque van todos sobre las escenas de las tragedias? Yo no tengo respuestas ya hechas, pero debemos pensar bien, reflexionar sobre las respuestas políticas necesarias para enfrentar una situación de crisis absolutamente trágica. Esta "farandulación" del horror es el medio que tienen algunos individuos para recibir un reconocimiento social que no tenian antes. Estamos confrontados a una lógica de información calcada sobre la del mercado: la del nivel de audiencia. Habrá que molestarse a pensarlo para saber si dar publicidad al asesino es una buena medida.
En estos masacres, la religión es invocada por los grupos terroristas ¿Como comprender esta instrumentalización?
En mi libro "El individuo ingobernable", he llamado "teofascismos" esos grupos terroristas que quieren realizar una revolución conservadora internacional, con una minoria agitadora y sangrienta que no puede parar nadie. No tienen ninguna moral, ninguna sensibilidad. Al contrario, hacen el elogio de la crueldad y de su puesta en escena. Esto, ya lo habiamos conocido. Se llamaba fascismo. Cuando hablo de "teofascismos", no estoy aludiendo a unas formas particulares de endoctrinamiento sino haciendo referencia a estos movimientos revolucionarios conservadores que aparecen en el "claroscuro" de una crisis de civilización, la de la democracia liberal. Frente a una civilización materialista que se acoge a los valores del comercio, de la finanza, de la técnica, de la razón práctica, todos los olvidados del planeta buscan alternativas y más aún cuando las alternativas progresistas representadas por el comunismo, el socialismo y el humanismo tienen mucha dificultad a ser plebiscitadas por los pueblos. No hay un perfil único: en los brazos de Daesh, no van a parar únicamente poblaciones oprimidas o jóvenes de las periférias. ¡Unos convertidos salen tambien de las juventudes de la clase media! Sin embargo, se puede definir las condiciones de emergencia de este tipo de movimientos que recuerdan los movimientos nacionalistas, antisemitas y populistas de finales del siglo XIX y los partidos que se constituyeron entre las dos guerras mundiales. Claro que las comparaciones no siempre son válidas, pero se trata de una analogia. Que sea en los crímenes fascistas o nazis, los pogroms antisemitas o los crímenes de estas sectas sanguinarias, hay algo en común en los tres casos: corresponden a crisis de valores y prácticas liberales. No creo que tenga algo que ver con la religión. El recubrimiento religioso y la retórica lanzan un sentido, dan una dirección a esos masacres determinados por muchas cosas no necesariamente relacionadas con lo religioso o lo ideologico. De la misma manera que el nacionalismo no siempre es amor de la nación y de la patria, hoy el djihadismo no siempre es amor del islam.
El problema hoy, para los creyentes como para los que no lo son, es de encontrar juntos una respuesta progresista al terror... ¿Como hacer?
Hemos ido tan lejos en el desencanto del mundo y la desacralización del universo, de los objetos y de los seres vivos del nuestro entorno, que nos encontramos ahora frente a la desnudez de una razón meramente instrumental. El terrorismo tambien cae en esta racionalidad instrumental ya que utiliza todo lo que se encuentra a su alcance y lo recoge todo para alimentar su combustible del terror. Pertenecen bien de la misma civilización, particularmente con esa lucidez feroz sobre la concepción del mundo actual: esa perdida del sentido de la existencia, de la meta y de los valores. La perdida del sentido moral y de la inteligencia crítica del mundo es de todas formas lo que alimenta tanto la guerra de todos contra todos en el mercado de la competitividad y de la flexilibilidad, lo que destruye las protecciones y favorece la emergencia de revolución conservadora, lo que en definitiva forma parte del mismo nicho cultural que la subida de las derechas extremas, los racismos, los nacionalismos, etc. Hemos perdido las razones de la esperanza. Sin embargo, a la juventud, hay que devolverle motivos de esperanza que solo pueden fundarse en una promesa y una confianza. Desde este punto de vista, la política está averiada. Yo creo que existe la necesidad de reinventar la democracia a través del humanismo, es decir con la promoción de valores que ponen lo humano en el centro de las maneras de gobernar. Montesquieu habia dicho que lo propio de las dictaduras y de las tiranias, era el gobierno por el terror. El peligro hoy es que las democracias multiplican las medidas securitarias y acaban perdiendo su espiritu de libertad y de confianza. Despues del pacto de estabilidad, hemos tenido el pacto de seguridad. Yo propongo hoy el pacto de humanidad. A esos monstruos de Daesh, del Frente Nacional, de las derechas extremas y de los racismos en Europa, son la visión neoliberal de lo humano, la lógica de la austeridad, la financiarisación generalizada de las actividades humanas quienes los han fabricado. Hay que ponerle punto final al neoliberalismo y establecer su partida de defunción porque es la causa de las desigualdades y de las divisiones.
¿Como responder a este desafio?
No hay respuestas únicas. Claro, hay que tranquilizar las poblaciones frente al carácter cada vez más sangriento. Lo familiar se vuelve más y más amenazante. Esta perdida de estabilidad interior puede conducir al peor desastre y a reacciones terribles de tipo racista o a estrategias autoritarias. No se puede subestimar la necesidad de protección y de seguridad de las poblaciones. Pero las medidas de vigilancia son insuficientes. Aplican un tratamiento al síntoma pero no curan la enfermedad. Lo repito: es en el claroscuro de la crisis del neoliberalismo que han nacido esos monstruos. Hay que considerar que la seguridad proviene tambien de lo ofrecido por nuestro entorno social, cultural, simbólico, material. Les doy un ejemplo: me parece terrible que el estado de emergencia haya sido prolongado al mismo momento en que estaba aprobada casi sin reacciones la ley El Khomri con el 49-3 . Con esta ley, han divido, producido un disenso en la opinión pública, creado una zanja entre el gobierno y la opinión pública. Es una medida de inseguridad. La seguridad, es tambien protección social, salud, educación, cultura, justicia, etc. Cuando oigo que la oposición aboga por el refuerzo de las medidas securitarias mientras que fueron ellos los que disminuyeron los efectivos de los funcionarios públicos, me parece obsceno. Eso hace parte, precisamente, de la sociedad del espectáculo y desacredita completamente la palabra política. Desde este punto de vista, es preciso que lo político rehabilite su palabra. Esto significa tomar decisiones, no confiar su decisión a unos indicadores cuantitativos de rendimiento económico y financiero o unos resultados de encuesta de opinión. Rehabilitar su palabra es tener la capacidad de pronunciar una palabra verdadera, auténtica, no solo hacer una declaración a responsabilidad limitada para los canales de televisión. Es dar razones para la esperanza, para pensar el porvenir. Camus decia: "Vivir sin porvenir, es vivir como unos perros contra los muros". Hay que restablecer "el lenguaje de la humanidad", parafraseando el escritor que hablaba de esa "eterna confianza que hace pensar a un humano que es posible sacar de otro humano unas relaciones de humanidad" a partir del momento en que se le habla "un lenguaje de humanidad". La cultura tiene una gran importancia, tambien el arte y todo lo que podemos considerar como una religión laica, porque forma un vinculo entre los humanos. Cuando no hay vinculos entre ellos, estan en un desierto. Se encuentran aislados, desesperados, a punto de caer en los brazos de cualquiera para encontrar una identificación. Estar juntos quiere decir que estamos a salvo. Podemos encontrarnos con un loco que nos dispara, un fanático supuestamente religioso que se hace explotar, pero la presencia del otro nos tranquiliza sobre la manera de estar en el mundo. Desde este punto de vista, tenemos que revisar toda la manera de gobernar los humanos. En Europa, es necesario que operemos lo que Stefan Zweig llamaba "una desintoxicación", que replanteemos Europa, no a partir de un dispositivo para hacer negocios, pero como un lugar de historia, de cultura compartida, para construir una "fraternidad europea" como decia Victor Hugo en 1948. Sola una fraternida europea podrá enfrentar el desafio de la modernidad.
¿Algunos vuelven a sacar lo del "choque de civilizaciones" y quieren embarcarnos en una guerra de religión?
Quiero recordar aquí la frase extraordinaria de Sebastián Castellion citada por Zweig. Hago esta referencia para decir que no se trata solo de Daesh. Puede haber unos grupos audaces que se reclaman de una doctrina o de un dogma para imponer el terror sobre una ciudad o un país, y hoy en todo el mundo. Zweig retoma a Castellion, ese protestante opuesto a Calvino despues del asesinato de Michel: "Matar a un hombre no será nunca defender a una doctrina, será siempre matar a un hombre". Lo que se produce hoy, no son guerras de religión o de civilización. Estamos enfrentados a algo que tiene que ver con el homicidio y esos homicidios estan estrechamente ligados a las pasiones nihilistas de una época que se olvidó precisamente de los grandes valores del humanismo, valores del humanismo que no son propios de Occidente sino que son compartidos por muchas culturas y civilizaciones.
Traducción: C.Marchais Si encuentras un error de sintaxis, redacción u ortográfico en el artículo, selecciónalo y señalalo en los comentarios ¡Muchas gracias!
Para el psicoanalista Roland Gori, los autores de los atentados recientes son los monstruos del neoliberalismo: Daesh esconde una crisis política profunda y sin salida inmediata, que seria necesario resolver para erradicar ese terrorismo.
Politis: ¿Como analiza lo que ocurrió en Niza la semana pasada?
Roland Gori: La prudencia seria de responder que no sabemos nada. Que se necesita tiempo para precisar los elementos recogidos en las investigaciones, tiempo tambien para un análisis multidimensional que mobilice el pensamiento. Necesitamos pensar lo que nos está ocurriendo y cómo llegamos aquí. Necesitamos entender cuales son las similitudes en todos esos masacres y descubrir lo que les diferencia los unos de los otros.
Globalmente, reaccionamos demasiado rápido. Se puede justificar en materia de protección, seguridad o asistencia, pero no en materia de información o análisis. Es que los dispositivos de información y de analisis estan ellos mismos aquejados, corrompidos por las derivas de la "sociedad del espectáculo", del "suceso" que conllevan la mercantilización de las emociones y de los conceptos. Esto no puede aceptarse ni moral ni politicamente porque destruye las bases sobre las cuales nuestras sociedades estan fundadas y contribuye a fabricar las tragedias que atravesamos. Es la trastienda de nuestros enemigos, de sus aliados objetivos y de sus compinches involuntarios.
¿Cual es la responsabilidad de los medios?
En este caso, los medios tienen una gran responsabilidad: participan a la "farandulación" de las jugadas criminales, algunas sin motivos – en el sentido quasi psiquiátrico de la palabra – o sea, realizadas por personalidades mas o menos patológicas sin ningun lazo personal con sus víctimas. Esto no significa que todos esos homicidios tienen los mismos resortes, ni que fueron cometidos por psicópatas o psicóticos. Algunos son autenticamente políticos, otros pertenecen al registro del fanatismo "religioso", otros vienen de las redes mafiosas que han hecho del terrorismo el objeto de nuevos negocios rentables.
El montaje ideologico o religioso es mas o menos decisivo, determinante segun los casos: entre las masacres de Charlie, del hipercasher, del Bataclan, de Niza o la agresión de los pasajeros en un tren en Baviera, las motivaciones no son las mismas. Daesh lo "recoge" todo porque le sirve a su empresa de destabilización de Occidente, atacando el vientre blando de Europa y esperando favorecer así las tensiones entre comunidades.
Hubo el llamado a la guerra civil lanzado por Abu Musad Al Suri en 2005: llamado a la Resistencia islámica mundial de todas las poblaciones musulmanas para golpear a los judios, los occidentales, los apostatas, dondequiera que esten. A partir de este momento, cada crimen, cada homicidio susceptible de estar "tachado" con un signo de pertenencia comunitaria, se ve reciclado como "combustible made in Daesh", hace parte de la estrategia de este grupo y de su propaganda. Nos exponemos a validar su campaña de terror si le damos unidad y consistencia a una multitud de acciones más o menos inspiradas por el terrorismo djihadista.
Entonces ¿François Hollande cometió un error cuando declaró de entrada que el asesino de Niza estaba ligado con Daesh?
Cuando ocurrió el horror de Niza, las declaraciones de François Hollande (y de su sequito) me parecieron prematuras y peligrosas. Como si se cayera con ambos pies en la trampa tendida por Daesh: primero, transmitiendo y validando una propaganda que afirma que todos las masacres son el fruto del adoctrinamiento de la organización terrorista. Es que la radicalización de una personalidad aparentemente tan confusa como la del asesino de Niza, con sus adicciones y sus violencias, su bisexualidad y su alcoolismo diluidos en poco tiempo en el "radicalismo religioso" al servicio de un "terrorismo de proximidad" me desconcierta.
Segundo, anunciando que los golpes en el terreno exterior se van a duplicar, Hollande ofrece razones a todos los que quieren vengarse de la arogancia occidental y de las prácticas de "pacificación" de los antiguos colonizadores. Está validando el discurso propagandístico de los salafistas que siguen la via del djihad. Que un presidente este llamado conscientemente a ordenar operaciones militares, ¿porque no? Deberá rendir cuentas de su decisión al parlamento y al pueblo... Pero que lo exprese de esta manera, como un anuncio en reacción a las masacres, no me parece ni politico, ni productivo.
¿Que ha pensado de la postura de los (otros) políticos?
Es normal, en tanto que víctima, familiar de víctima, vox populi, que estemos sumergidos por el odio, el deseo de venganza, el dolor, y la violencia de una tristeza infinita que nos da ganas de homicidios y de venganzas. Otra cosa es que los políticos vayan en ese sentido de la emoción inmediata.
Es que los políticos y las declaraciones de la oposición, con algunas excepciones, no estan a la altura. Los muertos, las víctimas y sus familias, merecian algo mejor. Es con el pueblo, con la gente que se encontraba allá, los anónimos, discretos, humanos, que las víctimas han encontrado el lenguaje, la presencia, el amor que necesitaban. La "farandulación" de los criminales y todas las manifestaciones espectaculares son impropias (estoy de acuerdo con la propuesta de mi colega y amigo Fethi Benslama en Le Monde, de intentar "anonimizar" a los autores de los masacres, o por lo menos, de evitar que se vuelvan "célebres"). Todas esas manifestaciones van en el sentido del enemigo, si hay un enemigo detrás de cada uno de esos homicidios.
Entonces, seamos prudentes: Daesh intentará recuperar cada asesinato que podria contribuir más o menos a su proyecto y alimentará su propaganda con los sucesos que ha organizado, los que ha inspirado... y los otros. No debemos prestarnos a ese juego.
Me viene a la mente una analogia que les entrego: en la ezquizofrénia, a veces hay la aparición de un delirio, el de la "máquina a influenciar". Es decir la convicción delirante del paciente quien se cree que lo que ocurre en su cuerpo (sensaciones, brotes, dolores, erecciones...) es "fabricado" por una máquina manipulada por los perseguidores que lo hacen sufrir. La emergencia de este tipo de delirio se ha enriquecido a menudo con los descubrimientos tecnológicos y a veces son contemporáneos. En este caso ¿Vamos a acusar la máquina o la enfermedad mental?
La ideologia es a menudo una "maquinaria" que permite a mucha gente de "funcionar" y de llenar el vacio de su existencia. No es suficiente eliminar las "máquinas" para hacer desaparecer el uso que hacemos de ellas. Pero hay máquinas más peligrosas que otras, las que deben preocuparnos en prioridad para saber cuales son las necesidades que las hicieron nacer y porque encuentran hoy un "personal" que les hace rodar.
Entonces, ¿Que hacer?
Solucionar politicamente el problema, sin reaccionar de inmediato con emoción. Cuando Hollande va en la dirección de la emoción y de la vox populi, firma la dimisión de lo político y es muy grave. La política no debe seguir las olas de la opinion pública terrorizada, sino alumbrarlas y ayudarlas a pensar esas tragedias. Por eso hay que dejar el tiempo de la investigación e intentar comprender lo que nos ocurre.
Aunque Daesh revendique los atentados – el de Niza, o el de Baviera, con ese chico de 17 años que ha agredido la gente en un tren con una hacha–, puede ser una reivindicación oportunista. Ya que la trastienda de esa lucha djihadista de un tipo nuevo enaltece una especie de
guerra civil interna en Ocidente, y particularmente en Europa, Daesh tiene interés en "recoger" todos los crímenes donde existen tensiones intercomunitarias aunque a minima escala.
Daesh utiliza las armas del adversario: los medios, los videos, las páginas de los jóvenes... Es su fuerza, pero tambien su debilidad ya que va a conducir a los terroristas a reivendicar unos actos realizados por unas personalidades poco "ortodoxas" que actuarán en contradicción con los valores expresados.
El archipiélago "terrorista" extrae su fuerza de su dispersión, de su mobilidad, de su carácter multifacético y oportunista, pero con el tiempo, se puede transformar en debilidad. Como todos los archipiélagos, hay el riesgo de fragmentación, de erosión. ¡Que expliquen a las poblaciones martirizadas por Daesh – administradas a veces con rigor y habilidad, y siempre con oportunismo especulador y extrema crueldad – que en Mossul lanzan los homosexuales por los balcones y que en Niza les transforman en "soldado del califato"! ¡Que les expliquen que escuchar música es un sacrilegio en Raqqa pero que es necesario para los "soldados" y para preparar la propaganda de adoctrinamiento de los jovenes!
Todas las ideologias acaban por desacreditarse ya que sus más destacados responsables no actuan como dicen y no dicen como actuan. Para "desradicalizar" (le tengo horror a esa palabra: ¡vaya falsa amiga!), recurir a la razón és inútil... Hay que exponer y exponer otra vez las contradicciones. Y no olvidar lo que decia Marx: "Ser radical, es tomar las cosas a la raiz". ¡Radicalizémonos, pues!
Ha hablado de "teofascismo" para designar a Daesh ¿Que quiere decir con eso?
Es la tésis que defiendo con fuerza: creo que los teofascismos son los monstruos que hemos fabricado. Nuestro modelo de civilización está averiado. La buena noticia, es que la visión neoliberal de lo humano está agonizando, que está moralmente aruinada y que ya no es creíble. La mala noticia es que su agonia se prolonga. Es la definición que daba Gramsci de "la crisis" que "consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: Y (que) en ese claroscuro surgen los monstruos". En eso estamos.
La ideologia neoliberal del ser humano "empresarial" universal, guiado por su razón técnica y su interés économico, regulado por el mercado y el derecho occidental mundializado ya no convence las masas. Este viejo mundo las ha empobrecido y les hace daño cada dia más. Este neoliberalismo solo se mantiene a traves de las estructuras institucionales de poder, los negocios interconectados de manera sistémica, los políticos de los gobiernos comprometidos con esta causa. Pero los pueblos ya no lo quieren.
Como a finales del siglo XIX, como entre las dos guerras mundiales, hoy renacen unos "movimientos" de masas, nacionalistas, populistas, racistas... que buscan desesperadamente una alternativa al mundo "liberal-universal de los derechos humanos-del progreso de la razón", de esa "religión del mercado" a cuyos ritos los ciudadanos y los pueblos tienen que someterse. Pero ya no lo quieren.
Hoy, como decia Camus, estamos gobernados por máquinas y fantasmas. En ese claroscuro, surgen todas las angustias. Angustias del cáos, del anihilamiento recíproco, de los incendios universales. Surgen tambien todas las miserias, económicas, simbólicas, del desmantelamiento, de la invisibilidad. Luego, surgen todas las pasiones engendradas por el odio y el miedo. Hollande tiene razón cuando habla del riesgo de dislocación. No solo de la sociedad francesa, pero tambien de varias regiones en el mundo, particularmente de Europa. En esas fallas sismicas emergen Daesh, los populismos, los racismos, el Frente Nacional y compañia...
¿Les pone todos en el mismo plano?
Vemos que estan apareciendo unos movimientos violentos, aropados de religión, de signos comunitarios o étnicos, y que reciben la cólera y la desesperación de las masas frente a esa crisis de la gestión neoliberal del mundo. Es, a la vez, una crisis de las prácticas neoliberales que viven sobre una economia subprime y una crisis de los valores del capitalismo feliz que estan ahora cayendo en picado. Las gentes ya no son "creyentes" de esa "religión del mercado", se les pide que continuen siendo "practicantes" y que acepten la austeridad para merecer el paradiso prometido por la tecnocratia. Resultado: viene el Brexit, donde esos mismos que lo promovieron ya no saben que hacer!
He dicho a menudo que esta emergencia de los teofascismos podia asemejarse a lo que ocurrió a finales del siglo XIX y a mediados de los años 1920-1930 con la emergencia de los fascismos, del nazismo y de los totalitarismos. Cuando frente a la crisis de los valores y de las practicas libérales, las masas se encontraron enfrentadas a una situación política sin solución política posible.
En ese momento tambien, frente a las masas desocupadas y aisladas, unos movimientos de masas aparecieron, liderados por unas minorias audaces, violentas, organizadas, capaces de controlar y liderar unos individuos desorientados, unos individuos de masa, con la bandera del nacionalismo, del racismo y de los valores populistas más desenfrenados. En lo que Hannah Arendt llama el "desierto", todo lo que podia enlazar los seres humanos entre si – la religión, la política, la cultura, la amistad –, se encontraba amenazado por las crisis enonómicas y simbólicas.
En ese vacio, diferente y relativo segun las épocas, la angustia frente al porvenir condució a buscar unos puntos de referencia y unas identificaciones fusionales para los camaradas de los partidos, organizados de manera hábil y drástica en sus aparatos. Esas revoluciones conservadoras nacieron de las contradicciones entre las bellas ideas libérales procedentes de las Luces (creencia en la razón crítica y el progreso, emancipación a través del comercio, reducción de la miseria a través de la técnica y la industria...) y las practicas de los gobiernos "libérales" burgueses (las desigualdades sociales, la sumisión al comercio, el desempleo masivo, el desarraigo de los individuos y el debilitamiento de sus lazos familiares...).
¡Lo hemos visto de manera clara en la era Sarkozy!
La lógica de la seguridad neoliberal traida entre otros por Nicolas Sarkozy ha recortado drasticamente en los efectivos de seguridad (gendarmeria, ejército, policia) –¡al ex-presidente le resulta fácil de encontrar ahora algo que criticar sobre la política actual!– Son lágrimas de cocodrilo las de nuestros conservadores ya que fueron ellos quienes exigieron el desguace de los servicios públicos que aseguraban la seguridad de otra manera. Cuando se mantiene y se fabrica el lazo social, ese enlace que produce un sentimiento securitario importantísimo, se produce una seguridad verdadera – vemos bien como jugando con las emociones y el miedo, se corre el riesgo de inclinar la democracia hacia cualquier orden autoritario y totalitario. A partir del momento en que las personas estan juntas, bien cuidadas, bien educadas, acogidas, en un lugar donde se les ayuda a la convivencia a través de los servicios públicos, hay un terreno de seguridad que el paradigmo de la lógica de austeridad y del modelo del homo economicus han destruido a lo largo de los últimos años.
Habrá que hacer este balance tambien, y saber cuantas vidas desperdiciadas ha producido la austeridad rechazada ahora por los europeos. Obstinandose en la tecnocracia que coloca a los ciudadanos y a los pueblos bajo tutela tecnico-financiera, los políticos juegan la política de lo peor, la de Daesh como la de las derechas extremas, y acabaran siendo ellos mismos llevados por los monstruos que han creado.
¿Una pista de solución seria entonces de cambiar el sistema économico-politico?
Si, pero no hay solución inmediata. No tenemos ningun kit para cambiar de civilización. Aquí tambien buscamos siempre demasiado rápidamente soluciones frente a problemas multidimensionales que tienen una temporalidad compleja. Hay que buscar medidas con temporalidades diferenciadas: las medidas de seguridad quizás son necesarias, no sé, nunca tomaré el riesgo de declararlas inutiles únicamente por opción ideologica.
La situación es grave, mucho más grave de lo que se ha expresado. Pero estoy seguro de una cosa, es que las medidas de vigilancia son insuficientes. No bastará si esas medidas no estan acompañadas de otra cosa, de unas medidas auténticamente políticas, sociales y culturales. Permaneciendo únicamente al nivel de la vigilia y de la protección securitarias, acabaremos por caer en la trampa de nuestro enemigo cambiando insidiosamente de civilización y de maneras de vivir.
Además Daesh no debe escondernos otros peligros: la subida del Frente Nacional, la tentación de los extremos, el repliegue pusilánime sobre nosotros mismos. El problema de Daesh nos impide ver que la cuestión fundamental es que no logramos avizorar una alternativa política que nos permita transformar las frustraciones y las rabias de los ciudadanos en fuerza política.
¿La izquierda será capaz de eso hoy?
De momento, no. No es capaz de ofrecer un proyecto politico convincente a unas masas enojadas y desesperadas. De nuevo, nos encontramos en frente de una crisis política que, paradoxalmente, nuestras instituciones y nuestros políticos no quieren tratar con medidas políticas. La abordan como unos problemas técnicos sin querer cambiar de software. Resultado: impediendo el tratamiento politico de una crisis política, ¡se precipita el pueblo en los brazos de todos los que parecen políticos porque se presentan como anti-sistema!
Las comparaciones no siempre son válidas, pero esta situación se parece mucho a la situación descrita por Simone Weil en la Alemania de 1932-1933. Las masas van a buscar en otros lugares lo que los partidos tradicionales de las democracias libérales no les ofrecen: unos puntos de apoyo para extraerse de su desespero. Que sea en la noción de comunidad religiosa, o étnica, o otra, el renacimiento de esas nociones se explica por las fallas del sistema que conduciran, finalmente, a su dislocación.
La cuestión de lo politico vuelve paradojicamente con lo religioso...
Si, cuando a ciertas épocas de nuestra historia, apareció como un repulsivo. Los islamismos políticos y terroristas que no se deben confundir ni amalgamar de ninguna manera, renacen sobre las ruinas de los nacionalismos del mundo arabo-musulmán. Hay todo un trabajo genealógico y arqueológico por hacer en ese campo pero aclaro una vez más: no abarca de manera exhaustiva las raices de los terrorismos actuales.
Me parece interesante subrayar que, a falta de ideologias políticas identificables, el motivo religioso sirve para numerosas propagandas "por el acto", como se decia antes a propósito de los anarquistas. Las ideologias habian tenido tendencia a reemplazar las religiones y hoy los motivos religiosos tienden a cubrir las ideologias. Pero las prácticas tienden a mantenerse, siempre hay violencia versus consciencia, humanismo versus barbarie, las luces contra las tinieblas... Y el claroscuro confunde las pistas. ¡Buscamos desesperadamente el sol!
Nuestro trabajo consiste en desenmascarar la cuestión política que se esconde detrás de lo religioso, de lo comunitario. Y luego de enfrentarlo seriamente. Esto significa que es preciso firmar con urgencia el acto de defunción del neoliberalismo, en estado de emergencia. Por ejemplo, hay que reconsiderar absolutamente la función social del arte, la salud, la educación o la justicia, y la función política de la cultura y de la información. Hubo el "pacto de estabilidad" y luego el "pacto de seguridad", es necesario hoy el "pacto de humanidad", y a la manera de Zweig, acercarse a la libertad considerandola menos como una costumbre y más como "un bien sagrado".
Concretamente, esto implica por ejemplo, favorecer la "fraternidad europea" rompiendo la tecnocracia de Bruselas y de sus tratados que traen la competencia y a la esclavitud a los pueblos. Zweig decia que era necesaria una "desintoxicación moral de Europa". Si nuestros gobiernos no son capaces de acabar con esa tecnocracia, veremos subir la extrema derecha en Europa y las teocracias en otros lugares del mundo.
¿Como explicar que los políticos sean tan inoperantes ?
Hoy, lo politico ha dejado la especifidad de su campo. Ayer, lo hizo en beneficio de la religión del mercado. Hoy lo hace en beneficio de la sociedad del espectáculo. Los hombres políticos intentan vender en sus discursos unos productos que les permiten adquirir el mayor número de cuotas de mercado en la opinión pública. Con eso, agravan la crisis. No son creibles. "Gestionan" las opiniones y mantienen, sin contrarestarlos, los poderes de los oligarcas de la economia.
Despues de la emoción terrible de esta semana, ¿como creer en el gobierno o en la oposición? Nos hace falta una palabra política auténtica que pueda marcar un proyecto alternativo frente a la miríada de movimientos autoritarios, extremistas, terroristas. En pocas palabras, nos hace falta una palabra política suficientemente consistante para contrarrestar la propaganda de los monstruos nacidos de la crisis. Nos hace falta un discurso verdadero, el fuego sagrado de la política que entusiasma y da ganas tanto de luchar como de soñar, tanto de querer como de oponerse sin destruirse.
¿Y de lo contrario?
Ya tuvo lugar. Ya lo hemos visto en la historia, al final del siglo XIX, entre 1885 y 1914, la aparición de movimientos nacionalistas, populistas, antisemitas en Francia y en Europa. Crecian sobre el reflujo de los valores de las Luces, del progreso, del racionalismo. El declive de esos valores del liberalismo filosófico favorece la emergencia de monstruos políticos como el fascismo y el nazismo.
La filósofa Simone Weil explica que en 1932-1933, Alemania se encontraba frente a una crisis política terrible y que a la gente, se le prohibió resolver esta crisis. Hoy, se trata menos de una prohibición que de un impedimiento. La censura es indirecta, insidiosa, pero existe: nuestros funcionamentos inhiben la capacidad política para inventar alternativas. En los años 1930, la alternativa política monstruosa fue Hitler y los fascismos... Hoy, tenemos algo parecido con Daesh: una propaganda incoherente, un "comodín" idéologico, unos sentimientos confusos, una rapsodia que toca todas las partituras de la frustración y del descontento.
¿Se puede realmente hacer una analogia entre Hitler y Daesh?
Lo que hizo Hitler, liderando las masas, dandoles chivos expiatorios frente a sus sentimientos de rabia y de humiliación, fue darles razones falacias de vivir y de morir por ilusiones de pacotilla. Fuerzas surgidas de las tinieblas, aunque minoritarias, pueden aportar la violencia y el anihilamiento. Ninguna, o casi ninguna de las medidas sociales prometidas por los nazis fueron operacionales, el regimen de la propiedad y las oligarquias industriales y financieras se mantuvieron y crecieron. Las clases sociales que pensaban evitar el declive, fueron engañadas. Hubo milliones de muertos, una nueva industria del terror que consideró más que nunca lo humano como algo superfluo y obsoleto, como materia prima de las técnicas de producción. Después de la guerra, sopló un viento humanista. Pero decayó. Hoy de nuevo se oye la rabia y el desespero de los oprimidos. Se acabará por apagar el sol y las estrellas porque no pagan dividendos decia Bernard Maris, buen amigo mio citando a John Keynes. ¿Hasta cuando dejaremos hacer? ¿Sobre que fundarse para avizorar otra política?
Solo puede fundarse sobre una re-invención del humanismo: una postura ético-política que busca hacer "la ontologia del presente" como dice Michel Foucault, para intentar ver lo que, en este presente, brilla como un peligro que la historia puede alumbrar. Este es el desafio de la modernidad que nos toca enfrentar : posponer lo humano en el centro, de manera concreta, particular, no de manera universal, reducido a la monotonia, no de manera homogéneizada.
Hoy es preciso volver a leer Stefan Zweig, sobretodo su libro Brasil, país de futuro donde explica como la creación de una cultura puede nacer de la criollización del conjunto de las particularidades culturales que la componen. Es lo heterogéneo que hace fuerte. La creación de una verdadera identidad cultural pasa por el crisol de una cultura que hace fundirse juntos, con aleaciones sútiles, muchos componentes humanos.
Lo político debe enfrentarse con esa pluralidad, no porque la necesita como "fuerzas de trabajo" para explotar, sino porque asi se crea un pueblo, con su fuerza y su historia. Hay que transmitir este mensaje de la desintoxicación moral de Europa, que debe pasar por la República de las letras, por la fraternidad de las culturas, de los intercambios, de las experiencias sensibles. Zweig dice que habria que enseñar su historia a cada nación, no tanto la historia de sus conflictos con las otras naciones, sino lo que cada una debe a las otras para ser lo que es hoy. Se trataria de enseñar menos nuestras victorias y nuestras derrotas que nuestras deudas con las otras culturas. Es apropiandonos lo que los otros nos han traido con nuestra manera singular, que nos hemos creado y que hemos "dado una forma a nuestro destino" como lo escribia Camus.
Roland Gori es psicoanalista y profesor emerito de psico-patologia clínica de la universidad de Aix-Marseille. En enero de 2009, ha iniciado el Llamado de los llamados - una coordinación de movimientos procedentes de los sectores de la salud, de la investigación, de la educación, del trabajo social, de la cultura... - cuyo objetivo es de federar una multitud de actores que critican la ideologia neoliberal y sus consecuencias sobre los servicios públicos entre otros. Es autor de varios libros de referencia: L’Appel des appels (El llamado de los llamados. Para una insurrección de las consciencias. Paris, Mille et Une Nuits-Fayard, 2009 ; La Fabrica de los impostores, Les Liens qui Libèrent, 2013 ; y más reciente, El individuo ingobernable, Les Liens qui Libèrent, 2015.
Traducción: C.Marchais Si encuentras un error de sintaxis, redacción u ortográfico en el artículo, selecciónalo y señalalo en los comentarios ¡Muchas gracias!
Rester la nuit pour observer les étoiles
Couché sur le dos dans le frais du gazon
Ça suffirait parfois pour qu'au delà des illusions
On puisse se dire "Y'a d'bons moments quand même !"
Quedarse en la noche para observar las estrellas
De espaldas en la hierba fresca
Podria ser suficiente para que, más allá de las falacias,
Se pueda decir "A pesar de todo, ¡hay cosas buenas en la vida!"
Se lever quand la brume étendra ses voiles
Aux jardins bleus dont on n'voit même plus le fond
faire quelques pas et regarder jusqu'à l’horizon
Où l'on sait qu'au delà quelqu'un vous aime
Levantarse cuando la bruma extiende su velo
En los jardines azules cuyos fondos no se ven
Hacer algunos pasos y mirar hacia el horizonte
Donde se sabe que más allá alguien te quiere
Je l'sens bien déjà, c'est une belle journée pour moi
Mais toi ça va ? Ca n'dure pas c'est pas fait pour ça
C'est une belle journée pour moi
Lo voy sintiendo ya, va a ser un buen dia para mí. Y tu ¿Que tal? No va a durar, ya se sabe...
Es un buen dia para mi
Prendre un peu la lumière au soleil qui brûle
Ça n'est pas bon c'est vrai mais ça fait du bien
Ne pas avoir à être dispo pour trois fois rien
Laisser couler les heures à la pendule
Tomar un poco la luz del sol que quema
Eso hace daño, verdad, pero sabe bueno
No tener que estar lista para una miseria
Dejar fluir las horas en el reloj
Aux derniers feux tout au loin d'un ciel immense
Guetter le tout dernier rayon vert du soir
Et tout là haut voir passer ton avion rouge et noir
Tu me reviens je m'dis que j'ai d'la chance
En las remotas luces de un cielo inmenso
Aguardar el último rayo verde de la tarde
Y ver pasar allá arriba tu avion rojo y negro
Estás de vuelta y me digo ¡que suerte tengo!
Alors finira une bien belle journée pour toi et moi ça va ?
On aura, qui vivra verra, bien d'autres journées comme ça
Ce soir finira une bien belle journée pour toi et moi ça va ?
On aura, qui vivra verra, bien d'autres journées comme ça
Entonces para tí y para mí se acabará un buen dia¿Que tal?
Tendremos, el tiempo lo dirá, muchos otros dias como este dia.
Esta noche, para tí y para mí se acabará un buen dia¿Que tal?
Tendremos, el tiempo lo dirá, muchos otros dias como este dia.
Ciertas creatividades son abundantes, irruptivas como unos brotes o unas explosiones. Otras son fuentes tranquilas y pacientes. Ultimamente, me encuentro más en el brote explosivo, la profusión, lo colectivo, lo diverso, los movimientos plurales. Por eso siguiendo el espíritu de Alex Burke cuyos muñecos nos acompañaron durante tres meses en el Espacio de arte de las Terrasses, cuando Catherine Van den Steen nos propusó meternos en el bricolaje de un personaje de pie para trabajar sobre el volúmen humano, yo pensé no en UN personaje sino en UNAS, no en una figura individual sino en un grupo.
He cogido unas botellas vacias de formas diferentes, he puesto unas bolas en lugar de las tapas para representar la cabeza, las he cubierto con calcetines negras y he puesto pegatinas recuperadas en las movilizaciones políticas o sindicales... Es que queria hacer un mitín de protesta. Sencillo, eficaz, el mensaje de las pegatinas sobresalia. Tipo: "Si eres de izquierda, tienes que repartir más que migajas", "Igual(a)", "Lo humano primero".
Catherine Van den Steen señaló con razón que mis botellas vestidas no eran sino el soporte de los lemas. Me preguntó porque las figuras eran negras y lo que significaba la pegatina "Igual(a)".
"Cuando eres mujer o negro/a, es más complicada la igualdad": Esa fue mi primera respuesta pero el eco de la pregunta continuó... Y desembocó sobre la personalización de las figuras, su individuación. He empezado a peinarlas, a vestirlas, a coserles unos ojos y una boca. Ellas son mujeres, negras, no miden igual, una tiene unos pelos de rafia y una ruana de america latina, otra tiene un tocado africano y un collar, y otra lleva un bebé en su chalina de encaje. En ese proceso de "personalización", me han entrado ganas de nombrarlas y he bordado sus nombres: Léopoldine, Maria-Elena, Lilah. Me ha gustado ese tiempo paciente del bordado para materializar las personas representadas por mis botellas vestidas a través de sus nombres. Gozé "creando personalización", materializando "l'humain d'abord" (lo humano primero).